Héctor, Técnico en Construcción y pescador artesanal, y Paula, dueña de casa, son los padres de Camelia, una niña que debió ser trasladada de urgencia hasta el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso para recibir tratamiento por un diagnóstico de síndrome nefrótico.
La distancia de su hogar, el tiempo lejos de su comunidad y la incertidumbre asociada al tratamiento significaron un desafío para toda la familia. Durante dos meses, Casa Ronald McDonald se convirtió en un espacio de apoyo y tranquilidad para ellos, permitiéndoles permanecer cerca de Camelia mientras recibía la atención médica que necesitaba.
A través de sus programas, Casa Ronald busca acompañar a niños y niñas que deben recibir tratamientos médicos lejos de sus hogares, entregando también apoyo a sus familias. La iniciativa Casa Ronald McDonald ofrece alojamiento a familias que necesitan permanecer temporalmente en la ciudad donde se encuentra el centro de salud, proporcionando un lugar seguro y acogedor donde descansar y recuperar energías durante el proceso.
Para Héctor y Paula, contar con este espacio significó mucho más que tener un lugar donde dormir. Durante su estadía pudieron utilizar instalaciones esenciales como cocina, baño, dormitorios, comedor y lavandería, además de acceder a alimentación y a espacios pensados para hacer más llevadera la vida cotidiana durante un periodo marcado por tratamientos médicos y largas jornadas en el hospital.
“Fue un periodo duro”, cuenta Héctor al recordar esos meses. La situación también significó tomar decisiones personales y laborales difíciles. Para poder extender su estadía y permanecer junto a su hija y su señora, tuvo que renunciar a su trabajo. Una decisión que refleja el impacto que puede tener una enfermedad en la vida de una familia, especialmente cuando el tratamiento ocurre lejos del hogar.
En medio de esta nueva realidad, Casa Ronald se transformó en un punto de encuentro y contención. Un lugar donde la familia podía cocinar, lavar su ropa, descansar y compartir, manteniendo algunas de las rutinas que forman parte de cualquier hogar, aun cuando se encontraban a cientos de kilómetros de Juan Fernández.
Fue tan importante este apoyo para la familia de Camelia y sus conocidos, que la comunidad de Juan Fernández no quiso quedar ajena y se reunieron para realizar una colecta como agradecimiento al apoyo de Casa Ronald. Gracias al esfuerzo de toda la comunidad, hicieron una donación de más de $600.000.
Ese acompañamiento es parte fundamental del trabajo de Casa Ronald McDonald: no solo apoyar al niño o niña que recibe tratamiento, sino también cuidar a quienes están a su lado. A través de sus distintos programas, la organización busca disminuir las dificultades que enfrentan las familias cuando deben trasladarse por motivos médicos, entregándoles herramientas, servicios y espacios que les permitan concentrarse en lo más importante: acompañar a sus hijos.
Para familias como la de Camelia, tener un lugar donde sentirse acogidos puede marcar una diferencia durante un proceso que muchas veces implica incertidumbre, cansancio y cambios profundos en su vida cotidiana.
Hoy, la historia de Héctor, Paula y Camelia también representa la de muchas otras familias que deben dejar temporalmente sus hogares para buscar atención médica. En Casa Ronald encuentran un espacio donde descansar, compartir y sentirse acompañados, porque cuando un niño necesita tratamiento lejos de casa, hacer que la familia permanezca unida también es parte de la recuperación.
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