Al cumplir 25 años de historia en Chile, la Fundación para la Infancia Ronald McDonald anuncia uno de los cambios más significativos de su trayectoria: la adopción de la marca Casa Ronald McDonald, una transformación que no altera lo que la organización hace, sino la forma en que lo comunica. El cambio se enmarca en un proceso de modernización de marca impulsado a nivel global por la red Ronald McDonald House Charities, presente en más de 60 países y que durante años funcionó bajo nombres distintos en cada territorio, generando múltiples identidades y poca claridad sobre una misión que, en esencia, es la misma en todo el mundo.
En Chile, este nuevo nombre llega respaldado por una red que hoy opera siete centros de atención —una Casa en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, seis Salas Familiares en hospitales públicos de Santiago y Rancagua, y la Unidad Pediátrica Móvil— consolidados a lo largo de dos décadas y media de trabajo ininterrumpido.
El mensaje de la organización hacia sus colaboradores, voluntarios y aliados es contundente: esta actualización no borra la historia construida, la fortalece. Y esa historia ha sido fuertemente construida sobre la propuesta de valor de la organización: brindar servicios esenciales que fortalezcan a las familias y promuevan la recuperación de los niños cuando más lo necesitan.
Hoy, con nuevos desafíos por delante, seguimos con la misma convicción: cuando un niño está hospitalizado, su familia también necesita apoyo, porque “la familia siempre está”.
Y con esa premisa de “la familia siempre está” es que continuaremos avanzando durante los próximos años, con el mismo corazón, pero con una imagen más clara, más moderna y más fuerte.